La novela no me soltó hasta el final. En un par de días me leí el libro de 358 páginas que publicó la Editorial Alrevés. Un libro que se lee rápido pero que se piensa despacio, como dijera el autor. Un libro que tiene como protagonista al célebre Eladio Monroy, que con su cuerpo cascoteado en mil batallas continúa tirando manotazos en busca de justica. Un libro que me enfrió el agua unas cuantas veces y que al finalizarlo me dejó el paladar amargo, como me lo deja la yerba del mate.

 

Es una clásica novela hard boiled, pero no por clásica deja de ser potente. El autor nos sumerge poco a poco en su territorio natal y nos deja en los fosos más oscuros del existencialismo. Porque el prota nos pasea por los barrios de Las Palmas de Gran Canaria y por distintas ciudades de la isla para buscar a Elvira, la hija de su amigo Pepiño Frades. Aparecen los más íntimos de Eladio que le van echando una mano al exmarinero que navega en asfaltos. Diferencias de clases. Amistad. Rencor. Perdón. Impotencia. Y muchos temas más son tratados en este excelente libro que hay que leer para conocer las calles en las que vivimos, pero que no son siempre las que transitamos.

Con pinceladas de sarcasmo y piñas al mentón nos va dejando grogui hasta dejarnos en la esquina del cuadrilátero. Esta novela los hará escupir sangre, rabia y tristeza. Intentaran levantarse, aunque será imposible por las trompadas que les seguirá dando la historia. Y cuando ya estén en la lona se darán cuenta de que la trama comenzó como una pirámide invertida, en la que Eladio Monroy estaba debajo del vértice y se fue adentrando, o mejor dicho, fue tirando de la cuerda hasta que le cayó la realidad encima. Una realidad que enchastra de mierda a la hig class de la ciudad. Y Alexis Ravelo, fiel a su estilo, termina abriéndonos el cráneo y colocándonos bálsamos al dolor, para recordarnos que continuamos sobreviviendo en El peor de los tiempos.

Maximiliano Rodríguez Vecino